





REIMAGINAR
EL SISTEMA
DE AUTOBÚS
DE CHICAGO.
El proyecto «Bus Vision» ya está en su fase de participación ciudadana y ¡queremos saber qué opinas!
A medida que nuestras comunidades cambian, también cambia la forma en que necesitamos desplazarnos. Queremos que nos cuentes directamente cómo el servicio de autobús podría adaptarse mejor a tus necesidades.
Sabemos, gracias a los análisis técnicos, que el diseño básico de la red de autobuses funciona bien, pero estamos evaluando y barajando posibles ajustes tanto en los horarios como en la cobertura geográfica de las rutas. Teniendo en cuenta todos los cambios que se han producido en la última década, hay que analizar los niveles generales de servicio en cuanto a frecuencia y horarios, y puede que haya que replantearse algunas rutas y la red en aquellas zonas donde los hábitos de desplazamiento hayan cambiado.
A la hora de plantearse qué cambios introducir, la CTA quiere asegurarse de que cualquier nueva visión para el sistema de autobuses refleje los objetivos y valores de la ciudadanía. Lo que nos cuentes nos ayudará a definir el diseño del servicio de autobuses, las normas y las futuras inversiones que se desarrollarán en colaboración con la Autoridad de Transporte Público del Norte de Illinois (NITA).
El proyecto «CTA Bus Vision» tiene como objetivo analizar, evaluar y replantear la red de autobuses de la CTA y su papel a la hora de dar servicio a la región.
El proyecto «Bus Vision» está ayudando a la región a dar forma a su red de autobuses y a decidir qué mejoras se deberían poner en marcha en el futuro.
La CTA ya llevó a cabo un análisis técnico exhaustivo de la red de autobuses de la CTA, que se resume en el informe «Bus Vision Framing Report», cuyo enlace encontrarás más abajo.
La red «Frequent Network» de la CTA, puesta en marcha en 2025, se creó a raíz de las conclusiones clave del informe «Bus Vision Framing Report» y de las actividades preliminares de consulta, que pusieron de manifiesto la necesidad de mejorar el servicio los fines de semana, por la noche y al mediodía. The implementation of the Frequent Network helps ensure buses better serve riders, especially those who need bus service most.
Sigue bajando para leer las conclusiones principales del Informe Framing.
Aquí tienes algunas conclusiones clave del informe «Bus Vision Framing»:
Para la mayoría de los habitantes de Chicago, el autobús es la opción de transporte público más cercana; el 96 % de los residentes vive a menos de media milla a pie de una parada de autobús de la CTA, frente a solo el 30 % de los residentes de Chicago que vive a la misma distancia de una estación de tren de la CTA. La red de autobuses de la CTA sigue la cuadrícula uniforme de calles principales de la ciudad, que conectan y abarcan toda la ciudad, lo que permite innumerables rutas para llegar a cualquier destino de la ciudad.
Aunque aún queda mucho por hacer, el servicio de autobús contribuye a que haya un acceso más equitativo a las oportunidades en la región de Chicago. En este contexto, el «acceso a las oportunidades» es la capacidad de llegar de forma fiable a lugares útiles —como trabajos, colegios, tiendas de alimentación, centros de salud e instalaciones de ocio— en un tiempo razonable. En gran parte porque muchos de estos tipos de destinos están distribuidos de forma desigual por toda la región, el acceso a las oportunidades no es equitativo. Los residentes con bajos ingresos, negros y latinos suelen vivir más lejos de los puestos de trabajo y los servicios que los residentes con ingresos más altos y los blancos. El servicio de autobuses de la CTA contribuye en gran medida a contrarrestar las desigualdades geográficas, ya que ofrece una forma asequible para que personas de todas las edades, niveles de ingresos y capacidades puedan acceder a las oportunidades que ofrece la región.
Durante las peores fases de la pandemia de COVID-19, hubo más gente que siguió usando el autobús que el tren, lo que demuestra que el servicio de autobús es esencial para muchos residentes de Chicago, incluidos los trabajadores sanitarios y los empleados de los supermercados que nos prestaron servicios esenciales a todos. Según los resultados de la encuesta, los usuarios durante la pandemia solían carecer de coche, tenían trabajos que no se podían hacer a distancia, contaban con ingresos más bajos y eran, en su mayoría, personas de raza negra.
Debido a los déficits presupuestarios operativos provocados por la recesión que empezó en 2008, la CTA tuvo que aplicar una reducción del 16 % en el servicio de autobuses en 2010. Un servicio menos frecuente limita el acceso a las oportunidades, sobre todo porque puede afectar doblemente al tiempo de desplazamiento en los trayectos que requieren hacer transbordo de una línea de autobús a otra. Los recortes en el servicio de 2010 tuvieron un gran impacto en los usuarios del autobús y dieron forma a la red que sigue vigente hoy en día. Cuando el número de usuarios del autobús en Chicago empezó a bajar por ahí de 2012, muchos expertos apuntaron al auge de las empresas de transporte a demanda como Uber y Lyft, o a los cambios en los patrones demográficos y residenciales. Aunque estos factores también contribuyeron a la tendencia a la baja en el número de usuarios del autobús, una causa importante —y que a menudo se pasa por alto— de la caída en el número de usuarios en aquella época fue que se habían reducido considerablemente los servicios de autobús. Esto hizo que el autobús fuera una opción menos práctica y menos competitiva para muchos desplazamientos.
En el informe marco se analizaron varias posibles alternativas que hay que tener en cuenta, desde la distribución del espacio en la vía pública y las paradas de autobús hasta la distribución de los horarios de servicio a lo largo del día y de la semana. Es importante destacar que explica que cualquier cambio en los niveles de servicio de los autobuses debe realizarse dentro de las limitaciones presupuestarias y teniendo en cuenta los patrones de uso del servicio. Históricamente, la financiación limitada y las estructuras reguladoras han llevado a la CTA a perseguir el mayor número posible de pasajeros con tarifa completa para generar niveles específicos de ingresos por la recaudación de tarifas exigidos por el estado. Estos factores han limitado la capacidad de la CTA para ampliar su cobertura geográfica y ofrecer más frecuencias en zonas menos densas, lugares donde suelen vivir las personas con menos ingresos, que son las que más necesitan el transporte público. Para mejorar la movilidad de estas poblaciones clave y, al mismo tiempo, satisfacer la demanda actual en los corredores con mayor volumen de pasajeros, habrá que encontrar un equilibrio bien meditado entre las prioridades.
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